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un viaje a la nada

Global Express:

normalidades al borde del ser

normalidades al borde del ser Él quería huir. Sencillamente cerrar la puerta y escapar, como una sombra escurriéndose del alba para no ser visto. Empacó lo poco que tiene y valora: sus libros, sus dibujos, sus herramientas de artista, su cerámica y su música. Algo de ropa, la bici y esa perra que no sabe de otra cosa que amarlo a sol y a noche, con cara de buena y dientes de grava.

Y la tarde nos sorprendió inundada de penas y bulliciosa de incertidumbres.
Los tres en el suelo, la gata vieja encerrada entre almohadas y la mandíbula babosa y canina, apoyada sobre el más cercano barandal…

Me toca ser la asesina. Porque no hay lugar, porque no dio ningún aviso, porque ya no me quedan fuerzas, porque no sé qué hacer…. Y él asegura que no vino a quedarse, que le da igual lo que ocurra con sus bártulos. Que lo ayude a armar equipaje y salir de viaje, pero ya¡!

k… entiende y no entiende. Nada es nuevo en esas pupilas que observan y no hay testigo más fiel de la locura consecuente que empaña o que orea nuestra propia realidad. Escucha. No pregunta. Y está.

-No puedo intentar vivir una vida normal porque no soy normal, no me sale. No me hace feliz. Quiero irme sólo, sin rumbo, con lo puesto… y con ella-
Ella sabe que es cierto y mueve la cola de látigo, complacida.

Y me toca ser la asesina: siempre. Porque él no se imagina cómo deseo lo que desea… o sí.
-No es tan raro. Es lo que vos siempre quisiste y no hiciste. Yo lo voy a hacer, para no morirme-
La verdad no ofende, es mordaz simplemente. Me llené la boca de púas y escupí sin detenerme y con el dolor del desgarro en mi propia carne.

-No te vas a escapar. Primero vas a pensar qué querés. Primero te vas a hacer responsable de tus actos. Primero vas a llamar a todos los que te esperan mañana y les vas a decir que no volvés a trabajar. Primero vas a tranquilizar a los viejos. Primero vas a comer y a dormir y primero… vas a enfrentar a tu compañera y le vas a decir a los ojos por qué estás acá hoy y no allá… con ella-

No sé si lo maté.
No sé si las púas llegaron a desangrarle los sueños o a morderle las rabias. No sé si vino a mí para que lo dejara libre o para que lo engrillara. Y no sé si me va a perdonar otra angustia de esas, que hieden a desahucio de verano marchito.

No lo ví llorar esta vez, y él a mí tampoco. Aunque cada intento es más profunda la agonía y siempre diga “gracias” y yo responda “perdón”… Porque ya no puedo oficiar de verdugo y matarlo es matarme de nuevo, mil sueños…
Es aguar el leño que encendió la hoguera
Es truncar el brillo de la rebelión

Matarlo es ceder, terreno a una vida… que juzga y condena y que entre calumnias… extingue… poco a poco y tranco a tranco, el color.

Cuando lo normal es lógico, la locura... abre fronteras que dan lumbre al corazón

rojA hieL

pero...

pero... cómo se sigue después
cuando el cemento ahoga
y una pizca de verde
amenaza la razón

aroma a violetas
y semillas urgentes
sobre el adoquín: un punto
polvo de más polvo
que una vez fue rebelión

cómo se sigue después
cuando la marcha aprieta
los ojos de la idea, en un racimo
de espuma rabiante
entre los labios

de morder
cuando sólo buscan...
sonreír

.

roj

Crónica de la utopía: existe

Crónica de la utopía: existe Un colectivo, otro más y llegar. Unas cuadras de zona periférica, casas bajas con color a viejo. Más cuadras y encontrar el lugar.

Una fábrica abandonada. Galpones semidesiertos y esa cosa de “chatarrosa” calma regada de bolsas de dormir, colchones, gente en el suelo, hamacas que cuelgan de unos hierros retorcidos, niños en estoica madrugada de cochecito o cama en un rincón.
Abundan, como siempre los carteles, las banderas de diseños infantiles, las letras desarticuladas de algún chico despojado y las fotos añiles del obrero sin abrigo de hoy por hoy.

Algunos matean desde temprano. Otros acaban de acostarse, porque la noche y el verano invitan a la nada o a la charla indefinida o a la reflexión.
Hay anuncios y cronogramas de las actividades pasadas y los talleres que vendrán. Mesas preparadas para exposición y puestos con cables de luces ahora muertas. Gente que cuida una entrada de rejas sin candados y candados que, oxidados, yacen en el hueco de un yuyal.

Una recorrida por los dos pisos de la planta, basta para percibir el desahucio. Las máquinas muertas, los despojos raídos, capa sobre capa de polvo, óxido y hollín… (Dicen que trabajaban con químicos allí, y si los ojos se detienen en un rincón de los fondos… una enrejada marca el perímetro de un cementerio de barriles, lejos del resto de las instalaciones y acorralados del paso de todos los que vienen y van, armando sus días, sus debates y el trajín)

Es desolador buscar motivos. Motivos para un quiebre y para el vacío.
Obreros que están pero no están y sueños que se han perdido… en éste rincón de mi ciudad que se multiplica como lágrimas de lluvia a cada rincón de todas las fronteras de éste suelo y paradigma… de la injusticia desleal…

Pero… quizás por todo esto, pueda pensarse que es el mejor espacio para un encuentro. Para congregar necesidades y lástimas y albores y esperanzas. Porque los que llegan hasta ésta piedra vacía, vienen con fuego en las manos y no es fuego que destruye sino del que enciende conciencias y que alumbra soluciones.

Por eso la ronda. Para vernos las caras. Y hoy aquí hay caras de todos los rumbos y todos los colores, con un único lenguaje de arco iris y un único espíritu que no conoce de mezquindad. Compañer@s de Río Negro, de Mendoza, de Chaco, de Paraguay, de Santa Fe, de New York, de Entre Ríos, de Ecuador, de Córdoba, de Chile, de Uruguay, de México, de Brasil, de California, de Neuquén…

No sé qué se busca en un sitio como éste. Tal vez nada más allá del compartir. Donde el compartir implica el “todos somos responsables por todos” y cada quien cuida lo mismo de los niñ@s que corretean disfrazados de carnaval, o de la limpieza de los baños o de las tareas comunales de cocina, donde nadie necesita guardar pertenencias porque es un hecho que "las libertades individuales se prolongan en el grupo" y no que se limitan, como nos enseñó una vez la ley...

No sé qué se alcanza en un espacio como éste. Tal vez nada más allá de esa necesidad acérrima de dar a conocer… Cuando conocer no es exhibir, sino brindar. Y brindar es lisa y llanamente construir.

Hoy, hay quienes van a reunirse a contar cómo alumbraron del barro un merendero, quienes enseñarán a emprender cooperativas, quienes relatarán sus experiencias asamblearias en los barrios, quienes se sentarán a analizar resultados de una huerta comunal, quienes hablarán de sexualidad y libertad, quienes proyectarán videos sobre los caracoles zapatistas, quienes evaluarán programas de educación popular, quienes aprenderán xerigrafía, y quienes llenarán el aire de aromas calientes de tortas fritas, dulces amasados en hornos de algún movimiento y acordes musiqueros de la más variada intensidad.

¿Qué pueden compartir un mapuche y una hispana neoyorquina? ¿un travesti y un desocupado? ¿una educadora popular y un asambleísta porteño? ¿un baterista punk y la cocinera de una panadería comunitaria? ¿el chiquilín de la murga y una comunera de Chiapas? ¿un fotógrafo de indymedia y la niña que pinta un mural?....

Viéndolo así, a ojos cerrados… pienso que, nada en particular y especialmente todo. Pero quizás la respuesta sea más simple y se resuma en una única palabra mágica: COMPARTIR.
Y….si sirve para algo…¿? Bueno, supongo que sirve, para conocernos, para entendernos. Para quejarnos menos. Para nacer ideas. Para saber que hay otros. Para estar menos locos. Para cargar energías. Y sobre todo… para aunarse y sumar…

Y después, quizás mañana… regresar al mundo que destiñe dolerá un poquito menos y con suerte, menos y menos cada vez, porque… de tanta ronda a cielo abierto y de tanto aventar los corazones… quién puede asegurar que no lo vamos a cambiar…

…

rojAmheL

recetarios

recetarios Tengo cartelitos colgados en la cocina, que me ayudan a no caer en la tentación de los destierros. Los leo cuando paso por allí y cuando hago de cuenta que cocino. Y hace un rato, después de mucha lucha con un antojo de crema pastelera que K me rogó intentar, y que por supuesto resultó un engrudo… decidí que me encanta escuchar las voces perennes de Bernard Shaw, de Victor Jara, de Juan Gelman y de Pablo Neruda alentándome a la noble utopía de todas las resistencias…

Pero, quizás sea hora de un relevo y de redactar fosforescentes semáforos que me alerten de mi inhabilidad de chef, en una vida donde el menú o el amor, entran por los ojos y hace aguas … el corazón…

mheL

hacia el sol

hacia el sol Miko dice que es cierto. Que cuando un traveller muere, su grupo oficia una ceremonia donde todas sus pertenencias terrenas son quemadas junto a aquel que ha partido.

Cuando todo es cenizas, el viento cumple el sueño final de los viajeros. El alma de los travellers es un aire nómade con crines de fuego.
y… no sé cuántas veces pensé en un reencuentro como ese. Incinerarlo todo. Hacer a un lado la carga y desbordarla a un costado del camino. Morir mi vida para vivir mi muerte aquí y ahora, antes de que el cielo se extinga y después de que amanezca otro enero.

Acaso exista una imagen más fiel, pero la libertad es eso: un poco de viento, ceniza, alma y fuego…

mhieL

Salir a comprar

Salir a comprar "No estoy sol@... puedo salir a comprar"
Divididos

Hay algunas tardes, como ayer… que se inician en soles y acaban en llanto, y regresar a casa es ir mojando los pies entre los charcos y caminar por el asfalto para no ceder al resbalón gastado de mis pies en sandalias…
Y mientras desandaba las últimas calles, agua deslizándose fresca por mi cara, pensé si de verdad yo no debía intentar un eclipse ajustando mis pasos y mis huellas a los de todos los demás…

Subí a la vereda, mheL. Esperá que pase el chaparrón. Buscá refugio debajo de los techos. No te mojes. Tomá un taxi.

Tal vez, ya estaba triste porque el reencuentro con ellas es un lazo al pasado. O porque Flores es un barrio que me huele a gris oscuro. O porque atravesar los negocios llenos me marea. O porque el calor intenso me rabia…

-Vamos a comprar ropa… Hace tanto que no nos vemos… Dále, vení así almorzamos juntas… Por favor. Tenemos ganas de verte-

Odio el trámite de remar entre mujeres indecisas, esperar un turno, encontrar algún trapo que me agrade y luchar por un probador que… además de todo eso… me devuelva la imagen reflejada de lo que quiero ver.

Lo que quiero ver: motivo imponente para que un rato entretenido acabe en diluvio. Porque lo que quiero ver no va envuelto en nada… mi simplismo hippie se desangró con Lennon y el despojo amado del punk ahora cotiza en pasarelas o se vende en galerías. Pero tenía necesidad de ellas… y fui.

Jugar… quizás sea lo más grato de la odisea mercantil. Aire acondicionado, espejos amplios y el disfraz de ser por un instante quien jamás uno querría ser… ¿o quien no se atreve a ser…?

Encontramos lo más bello en el sitio menos esperado. Sin probadores. Sin gente abarrotada. Sin etiquetas… La diseñadora china accedió por fin a que nos probáramos su ropa y habilitó un baño oscuro, repleto de bolsas plásticas y mercadería.

-Compráte esto, mheL…Estás divina… Si no, lleváte el pantalón…Dále… Te lo regalamos para tu cumpleaños… Parecés otra, flaca…miráte…-

Seda roja y negra. Medio kimono. Mangas vampiro y lazo en la espalda. Cadera baja. Piernas amplísimas. Tornasol de drapeados infinitos…

-Faltan dos meses para mi cumpleaños y no festejo mi cumpleaños-
-Pero yo sí… y voy a hacer una fiesta en un hostel de San Telmo… y van a venir amigos que quiero presentarte y…-

Nada. Fin del discurso. ¿Por qué siempre todos los caminos conducen a roma? ¿Por qué uno tiene que verse “bien” para ser presentable? ¿Por qué jugar a los disfraces si el mejor traje es la piel? ¿Por qué parecer “otros” cuando hay sed intensa de autenticidad?...

No sé. Tengo la cabeza rota, chicas… de querer encajar en un tablero donde no puedo ni sé jugar. Y me da pena admitirlo, pero estoy cansada y aunque sé a fe ciega que como esa vieja tienda china… “encontramos lo más bello en el lugar menos esperado”… cuando la tarde comienza con soles y acaba en llanto…
yo quisiera olvidarme
de ser como soy

mheL

niebla y fuego

niebla y fuego Desde el aro de fuego donde sueño,
pocas veces desmorono a mis fantasmas.

Me gusta acunarlos y mantenerlos calientes,
secos, aireados, frescos…
para cuando la noche sin aviso
se me prende al cuello, lujuriosa y sedienta.

Pero a veces, como ahora
que me he devuelto a mí misma
el derecho a los descuidos…
me olvido de cambiarles el agua
y huele rancio el rincón de sus ronquidos.

Algunos reclaman abandono y otros
se sienten finalmente queridos, por ese afán
de llover la libertad como si fuera un don o más…
acaso, que el aire mismo de un respiro.

Y soy puertas abiertas de par en par
o tímidamente entornadas,
por donde salen y vuelven cada vez que algún dolor
les llama.

Ya no los cuento de a impares
cuando el amanecer avanza.

Ya no los beso de a uno
cuando el deseo amenaza
y no sé si nombre a nombre les aquietan mis palabras…

Porque en la niebla del tiempo, como ahora…
sólo soy uno más
de mis fantasmas
…

rojA

Krono-sofía

Krono-sofía El tiempo…

Conquistarlo y retenerlo. Luchar contra él. Almacenarlo. Dosificarlo. Poseerlo. Medirlo.
Tal vez sea la obsesión más obsecuente de la especie humana.
Creamos calendarios y relojes. Devotos del sol o de la luna aprendimos los ciclos de Natura y en ella honramos cada acto de nuestra proeza universal.

Todas las culturas celebraron y celebran con fervor sus años. El curso de las cosechas, el paso de las estaciones, el final de las cacerías, el nacimiento de un mito, la muerte y el volver a empezar…
Cada religión con sus ojos, y cada idiosincrasia en su temple, para cada modo de contar los meses, cabe una fecha especial:

El año nuevo chino entre mitad de enero y mitad de febrero
El año nuevo musulmán durante el verano del norte
El año nuevo judío aproximándose a octubre
El año nuevo de los celtas iniciando noviembre
El año nuevo en la amerindia, en julio

Y mi año nuevo… a la deriva,
indefinido hasta que sepa lo que quiero
o a dónde voy
o hasta que deje de teorizar
o hasta que encuentre un buen motivo ajeno a los egoísmos, que me aliente a soñar.

31 de diciembre y…
Hoy occidente gritará a coro en sucesivas cuentas regresivas…. Minutos cayéndose en cascada y desbordando latitudes sin diferencia horaria…
10…9…8…7…
El triunfo de Gregorio no será recordado por nadie y tampoco un motivo que impida festejar…
6…5…4…3…
Porque… necesitamos la excusa que alimente una esperanza, a cualquier precio y a como dé lugar…
2…1…0…

2004 ciclos de cristo que se van.
Y mejor olvidarme de la Historia. Y mejor no hacer ningún racconto. Y mejor si no buscara explicaciones. Y mejor si no fuese abstemia. Y mejor si alguien llenara mi copa. Y mejor si bebiera la amnesia… de dejarme simplemente… ser en éste cuadro otra estrella… fugaz

“Debiéramos avergonzarnos de descansar o de disponer de una comida completa mientras haya un hombre o una mujer físicamente apto sin trabajo o sin alimento”.
Mahatma Ghandi

Feliz año Nuevo
Y quizás… un número que cambie sirva para empezar de verdad a CAMBIAR.

RojA HidromhieL

despojos

despojos “La muerte está tan segura de su victoria
que nos da una vida de ventaja”
-La Renga-

Aprendí la palabra “tsunami” cuando estaba en el colegio y la acuñé como curiosidad lingüística. Después, mi pasión geológica me llevó a ampliar las fantasías y desplegar con impotencia humana, el espectro triunfal de una naturaleza imprevisible.

Pero la fascinación se eclipsa con una lágrima aguda destruyendo una pantalla. La muerte cabalga en el agua mil guadañas cercenando esperas. Y el todo se convierte en nada con el último estertor.
Una madre, que es todas… ultrajada de oleaje se queda sin semillas. Y con el miedo de escuchar otra historia parecida, disqué…

-Anita hola … ¿Cómo estás? ... ¿Qué sabés de tu hijo…?-
Calma. Y respiro.

Tailandia.
Islas Phi Phi o cualquiera.
Facundo y su novia madrileña, buscaban el sol de las aguas turquesa. Una playa con tortugas gigantes los estaba esperando para dar a luz un año nuevo.
Quizás porque sí
Quizás porque él es como es
Quizás porque sigue a sus pies donde lo llevan
Quizás porque quizás…
Avanzaba en un barco hacia el lugar exacto del desastre.
Avanzaba… y esa luz de constante aventurero: lo salvó.


Pero finales felices escasean.
Los cadáveres se cuentan en números y las vidas en micrones. Somos un poco, apenas, de materia y una trama secreta de energía desigual.
Los cuerpos se deshacen sólo en cuestión de horas y el recuerdo permanece sin distancia, un poco más.

Pero 80 mil y otros, nunca pidieron tregua. Nadie les advirtió. No conocieron garras ni fauces ni alarido. No estaban en la guerra ni eran carne de cañón.
Hoy 25 mil niños no volverán a sus casas, porque no hay casas. No buscarán la palabra trágica en ningún manual de ciencias. Porque no tuvieron nunca esa chance y ya… no están.

Siete países y un ejército de envíos y socorros. Me da pena y me da náuseas.
Porque las mismas banderas que asesinan son las que rescatan.
Porque las tropas que esparcen el racismo son ahora las que amparan.
Porque el verdugo de turno hoy se ha vestido de blanco.
Porque el que esconde la mano… las lleva presas de sangre…


Qué desorientados estamos cuando no existe a quién llamar culpable! Y qué solos estamos cuando ningún interés mueve los cables! Y qué inmensa es una vida cuando la extingue… un instante!
Hay enseñanzas que nunca nos alcanzarán y aprendizajes que pierden sentido, cuando reflejan el hilo inevitable de nuestra fragilidad.

Nadie puede evitar una catástrofe.
Sí se puede evitar… una guerra, el hambre, la pobreza, la injusticia, la tortura, el racismo, la mentira, la violencia, el odio, la ignorancia, la marginación…
El dolor siempre es dolor.

Y sin embargo…preferimos la falacia
de seguir culpando…
a dios…

mheL

Solsticio

Solsticio Cuando yo era pequeñita (hace muuuucho tiempo), celebrar la navidad era un juego que rozaba muy de cerca un encuentro con la magia. Porque siempre es tierno imaginar al súper héroe convertido en lo más cándido de nuestra triste humanidad. Y siempre es inquietante despertar del letargo con promesas de un futuro mejor.
Pero algunos crecemos lejos de la fe, esa misma que es ciega al nacer, como un cachorro y que de pronto abre los ojos para descubrir que el mundo visible no es negro ni brillante, sino transparente… como la percepción individual sepa o quiera traducírnoslo.

Descubrí en cada parpadeo, que no puedo creer en aquello que no soy capaz de sentir… y que no puedo sentir lo que no me conmueve. Y no me conmueve una fe masificada. No me conmueve una traición milenaria. No me conmueve la mentira institucionalizada y no me conmueve la soberbia del niño trueno que quiso ser estandarte y conquistar: resucitando… la eternidad.

Cuando ya no era tan chica (y todavía hace bastante), aprendí que la natividad había existido como celebración astronómica miles de años antes de la civilización occidental. Aprendí que era el momento en que la trayectoria del astro rey más se alejaba del planeta y que en su honor se aclamaba a la dicha del hambre saciada en las cosechas y se exorcizaba el mal.

Aprendí también que era vital para un cristianismo en decadencia apoderarse de esa fecha de fervor pagano y que la historia está plagada de punta a punta y de hemisferio en hemisferio, de vírgenes pariendo hijos pródigos; de hombres dioses que gobiernan el espíritu comunal y de mártires rituales crucificados en maderos santos.
Aprendí que en el ciclo imperioso del trascender… siempre hubo y habrá muertos desgarrados, capaces de ascender a los cielos o descender al infierno.

Cuando era joven (que no es hoy), descubrí que no tenía sentido rebelarme al corazón humano. Porque creo en la libertad y en la sed del individuo de relacionarse con aquello que lo vuelve “especial” y “diferente”.
Los hombres primitivos eran seres religiosos. Somos seres religiosos aún sin religión. Por eso no juzgo al creyente pero sí la necedad … que niega el lucro insaciable de una iglesia lujuriosa. Que no mira al prójimo sino en la frialdad de un mandamiento. Que repite de memoria el rezo hueco de contenidos. Que reniega de la luna porque llama al deseo. Que es cómplice del hierro porque acelera el perdón. Que da la espalda a la injusticia porque es designio… de dios…

Cada vez que raya diciembre….. mientras las calles se visten de gloria, los pobres se vuelven más pobres y los ricos se revuelcan en sus riquezas….Cada vez que las familias se unen y se desunen de alcohol y falsas promesas…. Cada vez que se mide en pesos el cariño compra y venta…. Cada vez que estalla un petardo y es la muerte en una guerra…. Cada vez que cruzo a esos fieles, en la puerta de una iglesia… le doy gracias al dolor por mantenerme despierta

“Mi religión es el amor”, dijo el poeta… y en éste caso el hechizo, detrás de cada pesebre…. Y el recuerdo más salvaje de algún solsticio invernal…

FELIZ NAVIDAD para los que saben creer
FELIZ EXISTENCIA para los escépticos
FELIZ SOLSTICIO de VERANO para los que vivimos el globo…. Al Revés

mheL

Hell is Here ... but don´t worry ... go to church!

Hell is Here ... but don´t worry ... go to church! *María robó la leche en el supermercado. Está presa
*El ministro compró a la corte. Será reelegido
*Los bancos de la city expropiaron los ahorros de sus clientes. Siguen incrementando ingresos
*Julián no tiene documentos. Fue deportado
*La hermana Ernestina sodomiza a la superiora. Harán votos de silencio
*Rosa abortó a su décimo hijo. Enfrenta un juicio de tenencia por los otros nueve
*El presidente bombardea y saquea un país vecino. Recibe apoyo internacional
*Pedro escribió una novela denunciante. El extremismo le declara la guerra
*Lía se suicidó. Ronda desde siempre en el infierno

El mundo gira orbitando los altares más sublimes del dios hipocresía.
Un cardenal vaticina el Apocalipsis porque el pintor ironiza la liturgia. Y a sus espaldas, su más fiel sacerdote, bebe el licor… rosario en mano y la conciencia silenciada en pedofilia.

Culpa de nadie, pero ésta noche y por si acaso: señalemos con el índice al artista.
Culpa al gobierno, que promueve la herejía.
Culpa a los fieles que caen en la tentación.
Culpa a la culpa porque ahoga el pensamiento.

Es pecado pensar.
Es blasfemia denunciar.
Es delito disentir.

En un cielo sin justicia, donde dios cobra tributos… no hay lugar para la idea y llueve infierno…
sobre la extensa grey
y sus corruptos

Acaba de cerrarse bajo CENSURA la retrospectiva de León Ferrari.
Justicia argentina + Iglesia Católica = Muerte del Libre Pensamiento y Expresión

“PERDÓNALOS LEÓN PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN”

mhieL

Queen teens

Queen teens La nostalgia me encontró saboreando unos CD ancianos de Queen.

Me acordé de esos días de bailes en casas de amigos. Los trucos de una seducción inocente en las terrazas de verano y el infaltable “Verdad Consecuencia” que nos hacía burbujear el estómago durante todo el trayecto giratorio de la botellita vacía, en el piso centrado de las rondas.

Me iba bien con los chicos en aquel entonces. La dinámica era tan simple y compleja como un: me gusta, le gusto, dos o tres bailes y seguir el juego en alguna otra reunión. Sin embargo, uno no es como es… después de salir de una semilla; se va perfilando en cada elección y actitud.

Tal vez por eso yo no tenía novios declarados y estaba llena de improbables. Tal vez por eso me entusiasmaba más compartirlos en charlas de vereda, en patines por el parque o guerras de agua en carnaval.
Los chicos posibles solían ser mis mejores amigos. Mis cómplices de rodillas rotas y escapadas sin permiso. Eran mis parejas de rock and roll pero no del beso en una esquina… Porque los chicos interesantes siempre estaban un paso más allá.

Cuando Mercury cantaba “love of my life”… mi arco iris se animaba a abrir el paso y la promesa del final feliz era un acorde fronterizo a la ilusión.

Tengo hermosos recuerdos de ese entonces. Algunas fotos robadas y varios nombres que acompañaron desvelos de madrugada.
Dicen que las épocas marcan a las personas y algunas personas marcan una época.

La voz de Freddy tiene el aroma de las promesas y la fuerza de una estrella….. Pero hasta las estrellas se apagan y cuando eso ocurre, es el fin de una era.

Mi mundo se abrió en algún verano y después cayeron hojas, gotas, nieve, pétalos.
Y ese polvo de luces en el cielo… penetró tan hondo la corteza, que me fue tallando a fuego vivo… en trazo zigzagueante: la canción.

mhieL



Oh how wrong can you be?
Oh to fall in love
Was my very first mistake
How was I to know
I was far too much in love too see?
Oh jealousy look at me now

Queen Lyrics

vía silencio

vía silencio Hay recuerdos
que no caben en palabras
Y palabras
que sobran en el recuerdo

tal vez por eso el andén entra en letargo
y estoy quieta en la vía
saboreando la nostalgia
de un volver

…

a dónde?
desde dónde?
para qué?

…

mmmmm…. Recuerdos
sabor a mhieL

escribir

escribir Escribir… suele ser en éste trance, una necesidad vital. Como respirar o latir, aunque algunas veces me sobren palabras y me falte corazón.
Y supongo que comencé a garabatear sonidos justamente para contrarrestar los vacíos de una vida prestada, donde la incomodidad de ser yo misma, me asfixió la esperanza de un lugar, en el mundo pretérito de la no ficción.

Tenía 14 o 15 años. Una lectura distorsionada del tiempo y sed desesperada de alejarme del espejo. Porque el reflejo encandila o desvanece. Y mis pestañas borroneaban el deseo de una figura convencional de silencio.

Escribía para construir un laberinto donde los minotauros supieran encontrarme.
Escribía para contar la odisea de crecer vacía de inocencias.
Escribía para esconder el miedo.
Escribía para saciarme.

Y pasó la historia. En secreto. Hasta que el camino me trajo otros ojos… existencias inconclusas que al cruzar miradas simplemente estallan.
Compartir la presencia es intenso. Compartir la locura, es un reto.

Por eso alguna vez decidí confiar y abrir todas las ventanas. Ya no oculto manuscritos. Los regalo. Porque creo en la bondad de las mariposas y sé que las letras tienen don y tienen alma. Están vivas las palabras que pronuncio y aletean a color cuando otras bocas las reclaman.

Escribía para huír. Hoy escribo para volver.
Porque puedo ser el vientre de todas las lágrimas… o el huracán de mil labios sellados
Y elijo ser… lo que quiera… aquel que ampare y sueñe… mis metáforas…

mhieL

recetario inconcluso

recetario inconcluso “plantar un árbol
escribir un libro
tener un hijo”

Los mandatos de la felicidad siempre son áridos, como leer un manual de instrucciones que a fin del recorrido nos conducirá al sueño ideal. Pero siempre me costó, seguir mandamientos y si existiese una dirección de atención al consumidor, sé de varias preguntas que me urgiría hacer. Por ejemplo, éstas…

Tema: árbol

Intenté plantar el mío en varias ocasiones. Un woodi de la India, un roble costero y una araucaria patagónica. Y como todo lo que pasa por mis manos… ve su esplendor una tarde y a la siguiente, sin protocolos de despedida, muere… sencillamente porque sí.

¿Cuántas veces debería intentar el trámite, para considerar validado mi título de plantadora-no asesina de más árboles?

Tema: libro

Es mi punto débil. Tengo una colección volátil de novelas, cuentos y poemas, perfectamente impresos a modo casero y rudimentario. Textos ya leídos y criticados por muchos valientes incondicionales.
Pero…

¿Necesitan mis escrituras tener un sello editorial para auto nominarse “libros”…. O vale un manojo de páginas ordenadas y circulantes, concebidas con la mejor intención?

Tema: hijo

Ahí está. Anda por la vida dando coses y relinchos como un salvaje. Se desgañita para evitar una montura o brida que lo sujete y bufa… como un demonio antes de reconocerse miembro del establo.

¿Valdrá el esfuerzo como ejercicio de la genética o sólo si a la larga y bien domado, se dejara herrar?

Sinceramente, la receta como receta no me dio buen resultado. Los manuales de uso y los certificados de garantía, se agotaron antes de llegar mi turno de atención.

Alguien me señaló un libro de quejas y garabateé un verso disonante por si acaso se leyera. Pero… si me preguntan aclaro…

Vivir es mucho más que dejar huella.
Es cada intento y también cada fracaso.
Como el viento transparente,
que a su paso se nutre o diluye… exhala o apaga
la ilusión extravagante
de encenderse…

y despertar

mhieL

la FLA

la FLA Me gusta visitar la casa. Aunque tenga que atravesar la ciudad de punta a punta, soportar el ritmo cansino del bondi y una hora de tráfico aberrante.

Seguramente, el barrio me remonta a la infancia y a olores de abuelo con tinte de estación ferroviaria.
La nostalgia suele ser un poderoso imán, pero detrás de las excusas hay una ventana abierta al corazón del edificio.
Siempre… secretamente pero siempre, me sentí a salvo entre ellos. Los desconocidos amables. Los extraños confiables. Los condenados, queribles y asiduos trashumantes.

Afuera, alrededor, en todas partes, dicen las acusaciones que Constitución es una de las zonas más peligrosas de la capital. Que la ilegalidad y la violencia atracan a oscuras a los débiles, y allí, en la negrura de la noche, la puerta de historia y madera no tiene llave y pocas veces se cierra.

Es difícil buscar palabras para definir lo que me pasa. Pocas veces me siento a gusto en alguna parte y hay algo que no pueden darme quienes no comparten de verdad mi sensación: de ser nada.

Entre ellos soy nada… y es estar otra vez en el paisaje. Un paisaje sin prisa formado por tantos nadies como quepan en el patio, las bibliotecas o el salón.

Tal vez… la conciencia de ser humano sea un germen contagioso enquistado en las paredes antiguas.
Tal vez… la penumbra del galpón hipnotiza al visitante administrando a cuentagotas cada dosis de utopía.
O los blasones rojinegros soporizan el aire y es posible despertarse y soñar…

Me gusta visitar la casa. Y guardarme el misterio de sus estrellas fugaces, como ramos de brasa para blandirlas a solas, cuando la vida me alcanza y la rutina, el fastidio, el cansancio… son un síndrome : REAL

mhieL

miel rancia

miel rancia La abeja reina me llamó a su despacho. Sin demasiadas palabras quiso limpiar sus patas y desconocerme como obrera revoltosa. Pero cometió un error insospechado.

Porque las flores que libo dan de la miel más ácida… si el zumbar en mis oídos se enturbia de prepotencias…

Bbbbzzzzz bbbbzzzzz
-QUIERO, DAME, ORDENO, PUEDO-

-Estás muy alto, alteza. Yo no te escucho…. Me gusta el vuelo rasante, sobre el pasto y los ciruelos… a la sombra de la siesta… y donde el barro, huele a lluvia y hace bien…-

No sirvo para protocolo y reverencias. No me sale la sonrisa en compromiso y el siseo por la espalda, no lo sé.

Me voy. Me fui. Sin trofeos ni alfombra ni aplausos. Con la idea rotunda de una biblia de pétalos… Mandamientos de abeja, de aguijón y hiel.

Compartir la colonia no me convierte en esclava.
Trabajar el mismo campo no me viste de cómplice.
El elixir más sabroso … se llamará siempre: libertad.

mhieL

la vía láctea

la vía láctea Anoche volvió a cortarse la luz. Y no sé por qué... a pesar de todo un océano de cosas que me queden sin resolver, siempre me genera un alivio incongruente saber que haré un "clik" aquí y allá y ningún artefacto responderá a mis órdenes.

Hay un aire especial cuando la ciudad se detiene y se desbaratan los ritmos clásicos de la locura.

Hay un vértice claro en la rutina, cuando no queda más remedio que enfrentar el cero de los motores y uno se encuentra consigo mismo.

Las calles se pierden. El ruido se distancia. Y el cielo se puebla de estrellas nunca solitarias, acercándonos el fuego... de ESPERAR...

mhieL

cumbres borrascosas

cumbres borrascosas Me acordé de un día en que mi viejo, que recién empezaba a sorprenderse de los desquicios de la adolescencia preguntó… -¿Qué buscan ustedes?... ¿Morirse?-

Y entonces yo hubiese podido decirle, como tantísimas veces antes si me lo hubiese preguntado, lisa y llanamente -Sí-

Pero no era ese el atractivo principal . Yo había leído el libro de viaje de Rehinold Messner, el primer hombre que se atrevió a desafiar al monte Everest en un ascenso en solitario. Y se me había grabado a fuego lento pero indeleble, una frase donde el montañista compara el camino de ascenso con un viaje interior. Y si no me fallan las neuronas … era algo así…

“El camino hacia la cumbre es como el camino hacia uno mismo. Una marcha en solitario”

En aquellos días, mi sendero individual ya había comenzado a trazarse y era cuestión de tiempo que me decidiera a seguirlo o abandonase el peregrinaje. Necesitaba muchas cumbres para encontrar algo que de verdad valiese el esfuerzo de querer empecinadamente ser… esto que soy o lo que pude ser.

-No, papá… no busco la muerte hoy pero si sucediera y me estrellara entre las rocas… quedate tranquilo porque moriría satisfecha-

Dudo que compartiera mi opinión, pero valoro el que aún en los peores momentos lo intentó… lo intenta.

Entonces, mis amigos me pasaban a buscar y los fines de semana eran sudor y lágrimas colgada de una pared inclinada, rompiéndome rodillas en los puentes de la city o esquivando vallas y formalismos para acceder al campo de entrenamiento deportivo nacional.

Prácticamente no había chicas enredadas en sogas y mosquetones todavía. No estaba de “moda” y se hacía muy dificultoso conseguir equipo adecuado y accesible. No existían en estas tierras los ultra modelos hidrófugos de cuerda, ni la practicidad de un calzado especial ni el magnesio en los dedos para evitar la transpiración en las yemas y las múltiples caídas…
Todo era obstáculo y sin embargo, de verdad era feliz.

Ese día en la chimenea… sucedió algo maravilloso.
Nunca me había costado tanto pasar un techo. Los ladrillos estaban enmohecidos y resquebrajados. Había tramos en que, si los apretaba con fuerza para no caerme, se deshacían en mis manos. No quería regresar. Necesitaba subir y tardé y transpiré y traté mil veces… y estuve arriba, hasta donde la construcción me dejó pisar.

Lo que se siente después de eso… es indescriptible y no proporcional a la envergadura del proyecto. Porque la cabeza de un alfiler puede ser la cúspide del Himalaya.

No sé cuánto mide una torre, ni un puente, ni una pared, ni un desfiladero, ni la cara de las sierras ni un pico .
No sé cuánto se ve desde arriba en un día de sol o de viento o de neblina.
No sé contar con números ni palabras lo que es dar cara a un desafío.
No sé contar de ningún modo lo que es vencerse a uno mismo.

Yo quise morir muchas veces. Todavía quiero.
Pero morir y vivir… pueden ser lo mismo… ¡tantas veces!

mheL

ventisca primaveral

ventisca primaveral Hay un hilo de viento sosteniéndome el alma
y a cada paso que doy siento vibrar sus palmos
como si ya fuera a cortarse sin remedio
por fin, después de tanto.

Es huracán cuando espero tus rencores
tus idas y vueltas de veleta simbrante
y sacude y golpea y sopla
queriendo arrancarte el eje y desangrarte.

Es brisa cuando vuelan los recuerdos
y la vida trae sabores de otros soles
apenas perceptibles
de abrazos y caricias y nostalgias.

Hay un hilo de viento sosteniéndome el alma
pero se transforma en nada cuando surca el cielo
y te descubre engaño o soledad
y se apaga
por fin, después de tanto.

rojA

del arcón de los recuerdos. Me parece que fue en el ´99 ... ¿y qué cambió...?