la vía láctea

Hay un aire especial cuando la ciudad se detiene y se desbaratan los ritmos clásicos de la locura.
Hay un vértice claro en la rutina, cuando no queda más remedio que enfrentar el cero de los motores y uno se encuentra consigo mismo.
Las calles se pierden. El ruido se distancia. Y el cielo se puebla de estrellas nunca solitarias, acercándonos el fuego... de ESPERAR...
mhieL
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