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un viaje a la nada

Global Express:

el viaje

el viaje El verde fresco de los valles me abrió el telón raído con que encerraba mi luz. El aire era liviano y hacía que los pasos se agilizaran, trepando pendientes de vereditas pedrosas, que se perdían misteriosas en el filo frontal del cerro. Pocas casas. Vacías. De moradores que venían a ocuparlas los meses de calor, o algún feriado largo, o menos. Todas parecidas y diferentes. Refaccionadas.
Modernizadas apenas, guardaban el encanto de lo que se atesora en el tiempo para admirarlo despacio.

No era mes de caminantes y la aldea, como una maqueta estanca, delataba tres, y hasta cuatro fuegos, humeando blanquecinos, desparramados en tandas. Cada puerta habitada, nos recibía con festejos, recuerdos, parecidos, o distancias. Y en cada una se nos invitaba con algo. Pan caliente. Queso de cabra. Sidra artesanal. Algún fruto del huerto... que nuestro bolso iba cargando mas amplio que el estómago, ya repleto.

En cada parada hablaron de mi papá con cariño entrañable. Me contaron anécdotas de su niñez traviesa y alocada. Me halagaron mi parecido a él. Me dieron la bienvenida...

de la novela Rojo Sacramento
(la llegada de Milu a Asturies) Porque de pronto, mi mente se voló a ese viaje.

mhieL

papallona of Babel

papallona of Babel Papallona que revoles…
per els pètals
del roser

bring the red
entre las alas
para escribir otra vez

one kiss
one tale
one verse

Al terrat de Babilon
o una ocella de paper

with no place
to any language
más allá
de nuestra piel

Y se manche
de arco iris
l’hivern fred i glaçat

on your voices
nude of words
where…

el meu cor,
he preservat…

mhieL

fiebre

fiebre Tengo fiebre y ...
me ataca un ejército de letras y números
salvajes

colores estridentes
en el telón oscuro de las retinas
abiertas

no hay lugar para versos ni suspiros
un candor frío y raudo
me captura la piel dolor horas lunas estrellas

y sin ruidos ni proclamas
hundo el sorbo final de la conciencia

llego busco escapo
y me voy

m

in di vi dua lis moS

in di vi dua lis moS Duele
el fuego del infierno
acodado en las falanges
de la humanidad
mas mezquina

Y despunta
entre dientes y colmillos
sangre tibia
cayendo a cuenta gotas
un olvido
y el rencor

Repite nombres
la noche,
santos, señas,
códigos de muerte
ante las tumbas abiertas

Y mil niños de lluvia
se desnudan
hambre y pena…
de temor

rojA

detrás de las vidrieras

detrás de las vidrieras no quiero escribir
y escribo…

la calle se me anuda
en entrevero,
un perro famélico
muerde sediento un adoquín
y el viento
derrite madrugadas

llora el chico barroso
de mi plaza,
envuelto en basurales
y hojas secas,

describe de alambres
y ganzúas
una nana oxidando
la vereda

y gruñe
la rabia en el estómago,
una sobra de luna y estofado

salpican miserias
los balcones
y me duele la conciencia
nebulosa,

de escribir

mheL

puntos suspensivos

puntos suspensivos Hay un algo en el aire de invierno, que lo hace temible y deseable, algo que endulza las tardes y amaina amaneceres de hielo o escarcha. Duele la prisa y la pausa. Late el fuego. Brilla la calma... por eso estoy, por eso escribo, por eso creo, por eso existo...

No recordaba la sensación de un cuerpo cálido entre mis brazos. El latido de un corazón puede ser resurrección o parálisis.

¿Cómo sigue esto? ¿Qué se hace después de una noche torrencial de pasiones y aguaceros? ¿Cómo se deja atrás la piel caliente del deseo? ¿Cómo se ignora el sabor impregnado del último beso?... ¿Cómo?...

Un pie siguiendo al otro, reflejos en cadena de actos cotidianos, nunca antes más rutinarios. Y la prisa y el enojo y la culpa, amordazadas en el tic tac eufórico de los minutos previos a otra despedida.
Revisar los rincones. Palpar un cuarto ajeno reconociendo intimidades, alzar, doblar, arrinconar, cerrar y amontonar cada cuestión.

El espejo engaña, en el mismísimo segundo de la sonrisa dibujada entre gruesas y satisfechas ojeras de desvelo bien aprovechado. Nada de guiños y bondades... Lástima, pena y remordimiento, ruedan enarbolando unos lagrimones ácidos.

Un poco de agua y toalla. Dejar atrás el reflejo nefasto para hacer el sondeo definitivo. Cargamento, abrigo, papeles. El picaporte no suelta mis dedos. Pasos cortos frente al lugar temible de los hechos... Ahí donde un haz de luz traspasa las cortinas, donde una cama vacía acuna sus desvencijados flejes, donde las paredes silban secretos y suspiros... no hay nada que me pertenezca, ni que no sea mío.

El silencio me devuelve el secreto. Me lo llevo sin vergüenzas, lo cobijo, lo
quiero. Abajo me espera una partida, afuera, otra vida entre las vidas...

de la novela Menta y quebracho
fragmento

mheL

vacuidad

vacuidad Estoy peleada con las palabras
un genio azul dibuja mundos
dentro de tu mundo
y no tengo nada que decir

gimen mis voces un arrullo
que no alcanza a nado y vuelo
un elipse horizonte estribo
de la noche enredada en la pared

Estoy peleada con las palabras
no me alcanzan
se pierden
sobran
sangran

para decirte hoy
lo que yo quiero decir...

mheL

sparkles

sparkles mi piel hoy no es blanca

ha decidido pintarse
sangre
de los que duelen

ha decidido vestirse
harapos
de los desnudos

ha decidido enlutarse
hambre
de los sedientos

mi piel hoy no es blanca

es tierra
es agua
es aire
es fuego

mi piel ha decidido
ser nada o ser la luz

ser el cuenco y la sequía

el espejo desteñido
del dolor

roj

St beer´s fest

St beer´s fest Una tarde, mi madre le preguntó a Mik si era católico. Él sonrió sin restricciones y le dijo: “Nací católico, como la mayoría en mi tierra pero después, la vida me regaló una revancha”

Hace unos días me acordé de nuestras charlas, cuando la ciudad amaneció sepultada, bajo toneladas de basura y cincuenta mil personas se lanzaron a las calles céntricas, para escuchar música, ver algún espectáculo y saborear, según cuentan “la mejor cerveza” de ocasión.

17 de marzo.
Hace unos años sólo sabíamos que existía, los que alguna vez oímos hablar de Santa Cruz, en el barrio de Montserrat, o quienes tenemos conocidos en la comunidad esmeralda.
Cada diecisiete, era una celebración familiar, íntima, de alegría religiosa y baladas nostálgicas.
Pero…¡Claro!.... La globalización…
“Bendita tú eres entre todas las rameras
y bendito es el fruto de tu fiel negociación”

Importamos lo que a otros sobra.
Doce mil kilos de vasos y botellas rotos.
Heridos. Enfermos. Golpeados. Cortados. Detenidos.
Y verdes estandartes flameando la agonía en nombre… de qué?.... de quién?.... con qué objeto…?
Money money money money money money …….
Sin rituales ni amaneceres de amanita, a plena calle y adoquines, las voces chillonas de los Leprechauns, desbordaron sus calderos con oro, vanidad y tropelías…

St Patrick`s Day: dicen que versaban los carteles.

Qué bondades tan humanas, Phaddy…! Ya cuando te esclavizaron los celtoi, o cuando les hiciste creer aquello que ya habían sabido siempre…”tres, todo tres, siempre tres, triple, tríptico, trinidad, triángulo, tríada, tri…s teza…”

Las hadas ya se hartaron acaso de virtuosismos?
La iglesia se aburrió de oscuridad?
Es extraño… contemplar que en las tormentas y la nada… uno se aferra mano a mano al caminante, que más sabe del camino y del andar…

Me acuerdo de mi irlandés y sus sarcasmos.
La vida, también ofrece sus revanchas ahora, Mick… ¿Las veremos nosotros …?

No lo sé
No lo sé
No lo sé

mheL

anochece y...

anochece y... es raro
caminar por una ciudad
que es mía
y olvido

porque
cada adoquín
y cada gramo de cemento
aprieta

la voz
de las aves
o el rugir del viento azul
en soledad

es raro
caminar por una ciudad
sobrepoblada
y vacía

donde vos...
no estás

mhieL

sobreCarga y balance

sobreCarga y balance Los días se acaban con la ingravidez de los suspiros. Y a veces, los inicios se convierten en finales sin que nos demos cuenta.
Marian preparaba sus detalles para el viaje. La familia a la espera y pies e ideas revoloteando inquietos descontando los minutos como en lentas agonías.

Él dijo, sentado en el sofá… entre nostálgico y siempre reflexivo. “Llegó el momento”. Pero… por más que intenté explicar lo que me pasa con las despedidas, no supe.

Tal vez se trate de contar el tiempo en otra escala, o de inventar un amor sin presencias, o de meterse tan hondo en la piel de quien se quiere, para sentir felicidad sin egoísmos.
No importa. La insensible nunca sabe lo que dice.

“Estoy triste porque no quiero que estén tristes”. Por supuesto. Lo dijo más veces a escondidas, fumando en el balcón y de puertas afuera en el hall del aeropuerto.
Y no sé si vale… ninguno de mis abrazos, o los masajes en el cuello en el coche a pleno atardecer. No sé si sirve la complicidad de última hora o el estrujarle los rulos con fuerza desnuda.

El que se va carga equipaje. El que se queda recoge las penas.
Pero tampoco es eso y hasta que se me sequen las palabras, voy a intentar creer que en éste mundo y en ésta vida que nos toca… darle un sentido es el verdadero y enorme desafío.

A veces, el universo se alza dentro de uno y eso sobra. Otras muchas, hace falta buscarlo o construirlo y nunca es constancia ni certeza descubrir el punto, la llave, el horizonte… que conjugue en nosotros la razón.

Quizás sí hay un despertar , en éste tiempo de compartir las rutinas. Me quedan los pensamientos de K, después de la rabia-temor-incertidumbre del encuentro…

“Me gustó que viniera … porque pudo juntar a toda la familia, pero cada uno tiene que vivir como elija… Tal vez yo también un día me quiera ir a alguna parte…”

Y me acuerdo ahora, en éste instante de unos versos de Gibran que dicen… “tus hijos no son tus hijos… son hijos e hijas de la vida…”
Y qué gozo… y qué orgullo… saber que la vida, se abra paso a través de las distancias, con las alas voraces de la más bella y dulce: LIBERTAD.


Sin balances de mi parte. Consejo de hermana vieja…
“No le hagas caso a nadie, nena y sé lo que quieras ser…”
Ya no cargues de llanto las maletas. El corazón te cabe en una mano.
Sin tristezas.
Sin culpas.
Sólo un titilo de esencia violeta y permiso rotundo de estrenar … felicidad.

mheL

city tour

city tour Marian quiere llevarse
la ciudad
en el bolsillo

una fuente
una estatua
la calle
un grafitti
un barco
una plaza
la feria
el bandoneón

gira de fotos

al sur de la nostalgia,
el empedrado

suda el verano
un compás arrabalero
y se quita el sombrero
aquella esquina
acodada

a la vera descalza,
de un farol.

Cada cuadra
es una estampa
y el recuerdo

un amigo
un amor
una ilusión

café de ventana
sobre un puente

tango, firulete y adoquines

Buenos Aires se derrite
en un terrón
…

mheL

teoría y práctica

teoría y práctica Preguntaste si estoy enojada con vos porque no pensamos lo mismo. Pero…
¿Cómo puedo enfadarme porque decidas querer o no querer a alguien?
¿Cómo va a molestarme que intentes ser feliz?
¿Cómo voy a juzgar yo tu decisión de estar o no estar sola?
¿Cómo crees que no me importe tu dolor…?

Mirá… flaquita… Nadie puede hacer teoría del amor y tratar de opinar desde afuera en un diálogo de a dos. Cada pareja es un mundo con idioma, fronteras, culto y costumbres únicas. Vos sabés lo que pienso. No me parece justo ensayar un discurso pero aunque sigas creyendo que soy una insensible… lo único que cuenta es lo que sientas vos.

Mi idea del amor no tiene, desde hace mucho, definición de diccionario. Parafraseando a Benavente cuando hablaba de dios, podría decirte …. “No sé si existe el amor… pero lo necesito, lo necesito, lo necesito…” Aunque, de elegir…. mil veces me apego a la boca de Keats, el poeta cuando exclama a su amada Annie Laurie…. “Mi religión es el amor y tú eres su único dogma”
Pero nunca, hasta ahora…. una frase tan sabia a mi criterio, como la del mismísimo Shakespeare cuando dice: “If you love something, let it go. If it comes back… it´s yours. If it never comes… it never was…”
Porque en definitiva… me parece… lo único que puede trazar las diferencias, es la libertad. Y hablo de todo, en cualquier campo, en todos los aspectos. Desde ella en adelante: la vida…

Y voy a teorizar, aunque no quería…

Si me decís como ayer: “Estuvo con otras minas”… Yo entiendo tu rabia y hasta podría incluso consolarte, pero después de las lágrimas…¿no vienen los por qués?... Porque casi siempre hay uno o varios. Entonces; la primer contradicción: “Amar no es poseer y es poseer”

Si amo a alguien entiendo antes que nada, que es otro ser y siempre lo será… aunque su esqueleto y el mío acabaran secos y fundidos hasta el delirio de la consumación (como en el cuento).
Ser otro es tan lícito y fundamental como ese deseo que sustenta al deseo. Y si asumo que el otro es libre…¿puedo pretender ser yo su único camino posible hacia esa libertad?

Ya sé que “no es normal”. Comprobé en carne viva que ni aún la sinceridad más transparente alcanza a resarcirnos del dolor. Pero todavía puedo distinguir amor de egoísmo y puedo morirme de amor sin esperar recompensas… pero puedo más, entender el amor a la libertad y con ella … la vida… y extinguir o exorcizar así el dolor y el egoísmo.

Y si decís: “Me mintió”… Entonces te pregunto, ¿le cabía otra posibilidad?. Segunda contradicción:“Mentir no es engañar, es engañarse”
Porque… jamás hay una verdad absoluta y por consecuencia tampoco una mentira absoluta. Se puede mentir al otro y se puede mentir con el otro. Pero, no hace falta mentir si la confianza cabe, si esa semilla descubre terreno propicio en ese abono de dos.

Mentirle al otro, cuando se lo ama como “otro” y como corresponsal de amor… es un despropósito que sólo tiene cabida cuando el puñal traiciona el halo fueguino de la libertad. Y mentir con el otro… pudiendo desenredar amarras para aventurarse a la sinceridad, es patológico.
Como decía Osvaldo, mi buen querido psicólogo de añares ha… “en una pareja se compatibilizan patologías”… y guay si tenía razón!

La mentira, en resumidas cuentas, cuadra solamente si falla la libertad y es espada y coraza en una lucha sin cuartel. Y… estoy segurísima de que me vas a decir: “No existen tus idealismos, mhel”…. Y es probable que te responda con otra y tercer contradicción: “Lo imposible es posible”

Porque… si el modelo, los parámetros, las costumbres, las medidas, la experiencia… han demostrado y siguen demostrando que no nos han de satisfacer jamás por éste costado que les conocemos y les sufrimos…. ¿qué hacer? ¿sucumbir? ¿aguantar? ¿llorar en los rincones? ¿padecer?....
Nadie tiene la receta de la felicidad. Hay que inventarla cada día cada minuto. Encontrar cómplices o atreverse solo y entramar esta tremenda fechoría que es VIVIR… con mayúsculas (porque no estoy hablando de la otra subespecie del “sobre”vivir aparente y de respirarcomerdormir…. No.)

Si mi alma hecha pedazos clama una pizca de clemencia, se la doy. Aunque tenga que escribir de nuevo la historia de la humanidad y me entregue a todas las hogueras del infierno.
Te lo digo, como lo veo.

Fidelidad no es sinónimo de amor
El amor no existe sin libertad
La libertad se sustenta en la confianza
La confianza se construye de verdades concretas
Lo concreto no es absoluto
Los absolutismos rayan el egoísmo
El egoísmo exige pertenencia
La pertenencia reclama fidelidad
Y fidelidad… no es sinónimo de amor

Y otra vez…
Paradojas. Contradicciones. O nada más … que mi humilde percepción
Y……

No estoy cuestionando las costumbres de nadie. No emito juicios de valor ni en pro ni en contra de la fidelidad. Sólo sé y sólo digo que el amor es otra cosa mucho mas lejos o más cerca que un acuerdo material.

(Por si acaso, no me tomes en cuenta, mujer. La experiencia es siempre individual. Pero no…. No estoy enojada con vos. Te quiero demasiado aunque jamás estemos de acuerdo)

mheL

castillos de arena

castillos de arena Hablábamos del ser humano, de la fragilidad del “uno mismo”, del precio que se paga por un sitio en ésta sociedad escrupulosa. Y sin hacerle asco a la autocrítica, intenté explicarle por qué yo no puedo simplemente cerrar una puerta y jugar a ser feliz.

Tal vez era como él cuando di el gran salto, ese que me separó casi el alma del cuerpo por completo. Ese que me acercó a la naturaleza más íntima y me alejó años luz de la “civilidad”. Pero… si buceo un poco más hondo, sé que no es cierto.

Hay detrás de mis retinas, una nena de seis años que llora amargamente. Todavía escucho de sus labios suaves el desconsuelo y aquel deseo intacto de las noches…”No quiero vivir más…”

No sé cuántas veces ni cuántas noches. No sé si mi madre lo recuerda o prefirió borrarlo como tantas otras locuras mías. No sé si supo alguna vez que lo decía en serio, que siempre fue en serio y que quizás el gran problema de mí, es que todo es “en serio”.
Por eso me dolía tanto cuando ella y otros suponían en voz alta…”Ella actúa así para llevar a contra… eso la entretiene…ya se le va a pasar”

Ojalá hubiese sido un pasatiempo, porque no me apretaría el espíritu. Habría aprendido a no salir lastimada, por lo menos.
Si fuera estar pendiente de actuar a la inversa, me habrían internado hace añares. Padecería agotamiento mental o paranoia severa, declarada.
No digo que no sea posible. Digo que viviría más cómoda o menos inquieta. Porque…. me pregunto, me exijo, me critico, me asumo, me cuestiono, me condeno, me pruebo, me desafío… y vuelvo a armar lo que queda de mí después de cada limpieza. Y ensamblo los pedazos y uno los despojos… y el resultado es el mismo.

Como castillos de arena, quise construir otra mujer debajo de ésta imagen y casi lo logro una vez, un tiempo, una vida. Cuando anudé los vientos. Cuando quise amar y que me amaran. Cuando dibujé un hogar y un rol de guión prestado. Cuando decidí tener un hijo. Cuando cambié mis alas por pies enraizados. Cuando guardé mis blasones y sepulté el último ariete. Cuando arrojé mis versos desde un acantilado. Cuando perdí la memoria en copas de responsabilidad….
Y viví siendo quien no era.

Se puede. Eso existe…. Y duele….. como una lluvia de espinas sembrando los pulmones.
El aire se vuelve escaso, la respiración entrecortada y los ahogos entumecen el paso del oxígeno hasta que el corazón se endurece, de miedo y de desgarro.
No es metáfora. Lo sé.
Duele. Duele la vida de ficción tanto o más que la de ser uno mismo. Entonces, en ese punto limítrofe al vacío… cuando los castillos de arena delatan sus cimientos improbables, los desmoronamientos vencen sin batalla. Y los versos, que no son más que jirones del alma hecha palabra… dan la vuelta sobre el cielo más lúgubre para golpear como vuelo de bumerang el cachetazo a plena cara.

No soy más ni mejor que otros. No tengo la llave de ninguna sabiduría. No me engalano de estos ojos descreídos. No me complace éste cansancio de buscar reparo en ningún sitio.
Definitivamente no tengo nada de que enorgullecerme ni ninguna versión amable del mundo, que venderle a nadie.

A veces, muchas veces, admiro en silencio a quienes encuentran su modo de congeniar con el orden, con lo aprendido, con lo enseñado, con lo aceptado, con lo posible, con lo reglado, con lo establecido….
Es menos lágrimas aprovechar corrientes que remar en contra. Y es más fácil ser aceptado. Y es… hasta: posible, encontrar en las orillas un lugar.

No supe. No pude. No quise.
Y tal vez… lo único decoroso es haber aprendido a leerme a mí misma, en cada oportunidad en que recibía y recibo la sentencia…”Qué rara que sos, mhel…”
Y “raro”, no implica superlativos ni diminutivos. Es, a todas voces un simple sinónimo de “diferente”

Por eso, cuando hablamos, no temo desnudarme los llantos. Aún en ratos de exposición a contraluz.
Y… es cierto aquello que dijiste…. No puedo enseñarte a ser feliz. Es algo que sólo se descubre en solitario, si acaso se descubre, si acaso existe…
Pero, te enseño-aprendemos a que seas vos mismo, con cada sinsabor y cada instante, aunque te rabie y te de trabajo y me pelees hasta el infinito por hacerte todo tan difícil…!
Aunque te hierva la sangre, no es veneno… creéme… es el antídoto. Porque tal vez, el ser quien seas además de dolerte es la única verdad que un día cercano o remoto… te salve.

mheL

autoestima

autoestima autoestima

hace rato que huyo
como criatura de noche
del fondo de la noche
de todos los espejos
porque no quiero ser
porque no quiero ver
éste poco de carne
en los filos hirientes

de más versos nunca
de más hambres jamás
de más besos ninguno

tengo miedo de hallarme
en los ojos en lucha
y descubrir el paisaje
de mis campos más yermos
claudicando terrenos
y agitar blancos paños
donde el hoy ya se agrieta

a pesar de la luna
a pesar de la aurora
a pesar de los llantos

hace rato que huyo
de una imagen sin velo
que me enfrenta a las horas
de acechar... tiempo y sueño...

rojA

re-vuelos de libélula

re-vuelos de libélula Hace días que mi cabeza intenta procesar cada refusilo, la lluvia de meteoritos sobre el pantano de mi materia gris.

El regreso de Marian estaba prácticamente dibujado en las retinas, tal y como sucedió, detalle más o detalle menos. No sé por qué. Quizás porque no caben expectativas ni fantasmas en nuestra relación, que siempre ha estado intacta a pesar de los once veranos que nos distancian las generaciones, de otros tres que separa el Atlántico y de algún revuelo que ya fue conciliado por ésta vocación de no callarnos ni guardarnos nada por cruel o rabiante que amenace ser.

-Estás más flaca, nena-
-Y vos… más chiquita-
-Será más vieja-
-No…. Qué va…. Estás igual que siempre-

Lo que se ve… qué poco importa, tantas veces!
Y no sé… por qué me pasa el tiempo en cuentagotas cuando al amor lo amordaza el horizonte. Supongo, que alguna vez, consuetudinaria feligresa de imposibles… aprendí a guardarme intacto, el tic tac de los relojes que alejan cariños y acercan soledades.
Como un alhajero vacío que atesora recuerdos y presencias, como luces de luna, amaneceres o aromas tibios de rocío. Ella está en casa y todo es como era o como nunca había sido.
Vendaval en calma. Mar de murmullos donde no existen murallones y los que quedan, esconden puentes con vista al vacío.

Vencido el temblor del primer día, los flashes de la cámara insoportable en manos de madre, las sorpresas de quien ha crecido, el llanto o la contención contemplativa.
Superado el interrogatorio de los jueces simbólicos, que por el “bien” ajeno se hacen eco de mil culpas. Como gota de agua que abre paso al deshielo… el paisaje se descorre de neblinas y se despega las lagañas de sospecha.

Pero cuando se comparten secretos, las sorpresas se vuelven menos que espectadores y no hay lugar en escena para montajes del ser.
Entonces… hay un día y un instante en que las horas y los meses y los años, dejan de tener sentido trágico y no son piedras en cuello de un ahogado sino solamente un modo frío de contar.

Las experiencias suplantan la rutina.
Las vivencias perfuman lo solemne.
Las anécdotas condimentan la monotonía.

Como volver a tender una mesa para ocho, otra vez…

-Falta un lugar para papá, cuando venga del club-
-Cojo ésta silla de aquí-
-Mejor que se corra para éste lado-
-No digas “correr” que parece otra cosa-
-Bueno, no digas “coger”… que también parece otra cosa-

y los “parece” o los “son”…. Los “aquí” y los “allá”, los “antes” y los “ahora”… crujen en bocas nuevas con sabor a complicidades de infancia.

La vida avanza a donde la fuimos llevando y de pronto, mirarse a los ojos del presente es como una caricia caliente de manos del pasado y devolver el reflejo en sonrisa… de esa luz encendida entre nostalgias.

-¿Qué hacés esta tarde, marian?-
-Desarmar el dormitorio y sacar todo lo que no me importa tener aquí y que tampoco me voy a llevar-

Volver es siempre una lucha repartida. Dos mundos. Dos tiempos. Dos espacios… y entremedio, el oleaje agudo del amor, que no da treguas.
Pero volver, es ya también ganar una batalla: al miedo, al rencor, al olvido, y a uno mismo. Y… seguramente, lo más impactante de volver… es descubrir saber confirmar, que por más cariño y pertenencia… los pies conocen el camino… y están listos, para otra vez: partir.

Las libélulas
desean la lluvia
como alas violetas

de cada primavera

y tal vez…
las bienvenidas
nos quepan en la mano
que pinta más color

donde…
los parasiempre
se mueren de sueño
o de tristeza

abona el suelo
del instante,
como eterno paisaje…

una ilusión


mheL

The She Cat

The She Cat Ando tan confundida conmigo, que se debe de notar más de la cuenta. Porque ella viene a verme sin sonidos y se sienta en mis rodillas o a un costado y me mira con lágrimas de sus ojos amarillos.

Eso quiere decir: “Contáme. Con nadie has vivido tanto tiempo ni tantas cosas, mhel. Aquí estoy. Acariciáme. Dejá que te cuide como antes. Como tantas veces. Como cuando éramos solo nosotras dos. Como cuando estás sola que es igual que decirte: como siempre”

Maeve tiene el don del silencio y la virtud de la complicidad, o al revés, porque es lo mismo. Y a veces creo que puede leerme la mente, al mismo instante que me aloja en la suya.

Pasan los años y los secretos. Ella se apaga y yo la enciendo. Yo me derrumbo y ella me aquieta. Apenas se adivina en ésta torre de condenas … quién es quién o cuál es cuál…

Pero ningún hechizo dura para siempre. Y cuando llegue el día o la luna de las hadas… alguna de las dos, caminará a la Libertad…

mhieL

Si, quier / en...

Si, quier / en... Volví. Entré a una iglesia después de dos milenios de haberme desterrado. Tenía que, o quise hacerlo. Porque si para mí no significa más que… nada, ellos celebraban un encuentro y como hace cuatro décadas, estuvieron juntos ante la mirada atenta de algún dios.

Los preparativos habían comenzado semanas antes, cuando madre, mal encarando la odisea, hacía una encuesta hijo por hijo a ver si tenía quórum para la religiosidad.
Dos de cuatro no está mal, especialmente si los ausentes se hallan fuera del kilometraje reglamentario. Y para compensar vale un nieto que… además hasta ha indagado de qué y cómo es eso de las misas y ha accedido a despegarse, por recato, ese gorro azul anquilosado, bajo el techo de la casa de oración…

Bueno. Si hacer feliz a alguien es tan fácil, vale.
Una hora de historias de la infancia, resolver el inconsciente en recuerdos pasajeros y entender que cada quien busca su modo de encontrar la salvación.

-¿Qué te pareció lo de ayer?- preguntó hoy ella en el teléfono. Y la verdad, no tuve mucho que decir.

¿Me cambió en algo el regreso? No. Me dio gusto saber que no hay más que un pasado muy infante uniéndome a aquello. Me satisface entender que la libertad hace de cada ser un templo único y concreto. Me conmueve comprobar que la sed de espíritu suele colmarse con múltiples recursos y que todos valen. Y me pacifica reconocer que amo humildemente mi herejía.

¿Qué me pareció lo de ayer?
Que … aunque no creo en el matrimonio, aunque no practico una religión, aunque huyo de las instituciones, aunque tu vida y mi vida parezcan líneas distantemente paralelas...
Aunque el día a día de esos cuarenta años necesites hacerlo público testimonio…
Si una misa sirve para que seas – sean felices los dos…

Yo también estoy feliz.

Feliz aniversario viejitos, otra vez !

mheL

contenido y continente

contenido y continente “Beauty is all very well at first sight; but whoever looks at it when it has been in the house three days?”
George Bernard Shaw

Hablábamos de amor. De cómo se presenta sin aviso y cuando uno menos lo reclama. De cuántas veces parece hasta invisible porque estamos pensando en otra cosa y en alguna persona equivocada. Filosofamos. Teorizamos. Y… en algún punto la charla se desbarrancó.

Ella confesó su repulsión por los “viejos” y me dijo que siempre le resulta fundamental la atracción física, para poder llegar a algo.
Me reí mientras la oía. No porque fuese divertido pero últimamente todas las personas cercanas parecen opinar de igual modo.

-¿Qué te pasa?- preguntó
-Que será algo inherente a ustedes, las artistas plásticas… la estética, la belleza, el cuerpo… no sé, para mí pasa por otro lado-
-Es porque sos una idealista y el deseo te enciende desde otro costado-
-¿En serio?-
-Sí… Lo mío es más “carne”-

No me dejó muy convencida. Pero seguimos adelante con el debate y hubo que definir conceptos como “belleza” y “deseo”, lo cual se puso jodido pero dejó a las claras que todo y siempre depende “del cristal con que se mire”

-Es un equilibrio de materia y espíritu-
-Es un fluido magnético-
-Es una imagen placentera-
-Es lo que hace que algo o alguien se torne irresistible-

Lo interesante, fue que ninguna supo cómo explicarlo. Y ella habló de química mientras a mí me surgió una anécdota antiquísima…

-Bueno, pues te diré que las reacciones químicas no son proporcionales a un ideal de belleza previo. Mi primer compañero era un hombre estéticamente horrible y químicamente fabuloso…-
-Pero esa es la teoría de la pulsión, donde tu instinto animal fluye sin limitaciones…-
-¿Y dónde dejaste el idealismo, entonces?-

No lo supo. Hubo risas de todos los colores. Por lo menos, la teorización del amor nos divertía, muy por el contrario del ensayo-error cotidiano de la práctica.

-Y a vos…¿qué te gusta de un señor?-
-Bueno, primero… que no sea un señor, porque si decís “señor”, me imagino un individuo de saco, corbata, maletín y típico cancherismo de centro porteño y… a ese no le miraría nada así que no sabría qué me gusta y qué no-
-Hablamos de tipos, chabones, seres machos de la especie? ¿cómo lo digo?-
-Hombres. Llamémosle así aunque de esos hay poquitos-
-¿Hay pocos? Tu hermana dice que el espectro de posibilidades oscila entre los 18 y 60 años-
-Claro… pero con toda la pila de detalles que ella observa, esa franja le debe quedar reducida un 90%...-
-Criterio de selección se llama eso-
-Meticulosidad absurda, más bien…. Y de todas formas, no coincido en la discriminación que ella hace por edades…. Me atrevería a decirte, que según mi perspectiva… se achica varios lustros a cada punta esa escala…-
-Ejemmm…. Sin embargo, yo sé de una historia con un nene muy joven…-
-22 años y ninguna historia. Simple cariño humano-
-¿Y te pidió que te cases con él??-
-Noooooo…… Qué mal viajan los chismes, che!!!-
-¿Entonces?-
-Me dijo: “roja… yo no sé si vos entendés pero… si fueses más joven te pediría que seas mi esposa y si fueras mayor… querría que seas mi madre”-
-Wooowww…. Qué loco, no??!!-
-Tierno y surrealista, como es él…. Y si no fuera que K es tan celoso…. Hasta lo hubiese adoptado-
-Jajaj… Tené cuidado, mhel. Eso de ir por ahí adoptando chicos…mmmhhh…-

No me enojó el comentario. Pero me molesta el concepto equivocado que parte del pre juzgar. Acaso, ¿una relación Inter.-sexual debe obligatoriamente implicar sexualidad?. Yo no lo creo y además, si así fuese… por tener amplia mayoría de amigos varones…. ¿quién sería yo?...¿Lucrecia Borgia?.... Pero qué lejos……

Expuse el caso. Opinó que casi siempre una amistad franca es imposible porque “ellos” no tienen límites. Le contesté que los límites no hacen falta cuando uno sabe lo que quiere o lo que no quiere, y que… suponiendo que no fuera así, eso a ella, que mide una relación desde el afuera y la química de la belleza… seguro nunca podía presentarle confusión.

-¿Y a vos si?- preguntó con ojos maliciosos y sonrisa de artesana.
-A mí…. Nada. Puedo pasar mil y una noches con el galán más taquillero del siglo y si me parece vacío de contenido… no me mueve un pelo-
-¿Le tomás exámen?-
-No…. Observo. Escucho. Actúo. Vuelvo a observar a escuchar….. –
-¿Y?-
-Y… si el discurso, el mensaje y la práctica coinciden… supongo que allí se desata el arranque de mi química…-
-Esa es la diferencia, mhel-
-¿Por qué?-
-Vos caminás más cerca del contenido que del continente-
-No sé…. Estoy muy escéptica desde hace demasiado-
-De verdad te digo…. Está bueno eso, porque el enamoramiento, que sería el continente…. Decanta en vacío, se acaba, se gasta, se diluye….. pero el contenido, que sería el amor….bueno, avanza, fluye, va hacia fuera y descubre campo nuevo cada día-

Me quedé mirándola. Fumaba su segundo cigarrillo y aunque odio esa aureola nauseabunda y la detesto cuando equilibra la colilla entre los dedos… pensé que había un aire de crecimiento en torno a ella. Ya no era la de hace tanto y a veces… cuando habla, hasta: le creo.

No sé si sirve la teoría. Poner en frío y ordenadamente el sentimiento. Buscar un por qué o un cómo. Entender los mecanismos de la dinámica relacional… Es algo así como verse en el espejo y encontrar cada punto favorable y cada insalvable defecto. Y después… _más allá la inundación- dice el tango. Y en el campo del amor, los pies mojados y el corazón tembloroso, suelen ser una figura recurrente.
No importa cuán hondo se investigue ni cuán lúcida sea la lectura de uno mismo. No se juega de a dos al solitario.

Amar siempre será un acto insospechado y no hay catálogos ni recetas ni antídotos ni medicinas que valgan, para contrarrestar esa marea que se ensancha sin aviso aunque no haya sitio para velas, muelles, timones ni amarras y uno se halle sin mapas, desnudo en el rumbo… de un tifón… desbrujular…

mhieL

caracoles de obelisco

caracoles de obelisco Unas horas de caminar buenos aires, lucen como espejo de un presente que se dilata en soles y se contrae de frialdad. Porque… no me atrae el cemento, ni la luz de exposición rajante, ni el humo en los pulmones secos, ni el bullicio del tránsito, ni el tumulto, ni las avenidas anchas, ni el cielo encapotado de edificios, ni el abrigo ingrato del reloj.

Sin embargo, me iba riendo sola entre la gente. Sobre adoquines de cuarenta grados, me acordé de tu confesión de la otra noche. “…Por un único motivo iría a argentina…” y pensé, por ejemplo….
¿A cuántos sitios yo no iría jamás de no ser por los afectos? ¿Y cuántos recorridos dejaría de hacer…? ¿Volvería aquí si pudiera no volver…?

Es extraño cómo algunos nos aferramos al mundo. Por herencia, por azar, por descarte, por inercia, por elección…. Y me cuestiono tantas veces cómo habría sido virar esta huella cuando pude y no quise. Y me imagino tantas otras, cómo sería simplemente caminar…

Antes, cuando soñaba, me agradaba la ilusión de “un lugar en el mundo”, que tal vez hasta llegué a acariciar con éstas manos, con las que deseaba construirlo.
Ahora, no estoy tan segura de que exista en concreto ningún espacio. Y si fuera feliz, me parecería tanto a un suave lánguido y acuoso caracol…¡! Sin necesidad de más nada que una sombra fresca y nervaduras crujientes… ¿a quién le importa, desde la casa a cuestas, el plano de una calle, las veredas rotas o el índice de densidad y población?

Babilon rebosa de extranjeros. Se nutren de idiomas los oídos y si acaso despierta el gris una mirada, es seguro que sonríen, siempre sonríen.
¿Será porque disfrutan del infierno… o que les divierten los caracoles de paso cansino y sobriedad porteña de obelisco?
¿Tendrá cada quien su tibio secreto para haber cruzado el mar…?

Qué poco te quiero, buenos aires… Con qué placer te extirparía de mis mapas de injusticia y masacre adormilada…. Con qué saña te cortaría el hambre y la pena y la rabia del desahucio…. Con qué sabor te extinguiría dimensiones…¡¡¡¡¡¡¡!!!!!!

Pero… ni siquiera soy un caracol.
Y a veces, en tardes como ésta, por fortuna el barrio se queda lejos. Y por despecho, uno anhela ensuciarse de ruido un rato, para volver a las plazas frondosas, llenas de loros y grillos y sentir, a pesar de las murallas raídas del concreto… que no todo huele y duele tan, pero tan mal.

mhieL rojA