el viaje
Modernizadas apenas, guardaban el encanto de lo que se atesora en el tiempo para admirarlo despacio.
No era mes de caminantes y la aldea, como una maqueta estanca, delataba tres, y hasta cuatro fuegos, humeando blanquecinos, desparramados en tandas. Cada puerta habitada, nos recibía con festejos, recuerdos, parecidos, o distancias. Y en cada una se nos invitaba con algo. Pan caliente. Queso de cabra. Sidra artesanal. Algún fruto del huerto... que nuestro bolso iba cargando mas amplio que el estómago, ya repleto.
En cada parada hablaron de mi papá con cariño entrañable. Me contaron anécdotas de su niñez traviesa y alocada. Me halagaron mi parecido a él. Me dieron la bienvenida...
de la novela Rojo Sacramento
(la llegada de Milu a Asturies) Porque de pronto, mi mente se voló a ese viaje.
mhieL
2 comentarios
mheL -
mas que ganas es necesidad de salir de todo lo que se y lo que conozco... es imperiosa necesidad de encontrarle algún sentido a esta cosa mecánica y absurda de respirar
y no se si el viaje que yo quiero es a Asturies, al Himalaya o al reino de Nunca Jamás
pero igual, esperame que si puedo... en alguna nevada de otro invierno, estaré por allá
besos, libélula
marian -
ojala, y x aca te espero...