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percepcionesTe escucho… cuando grita la tarde y la ciudad esparce sus sirenas, cuando amaina la noche en la tumba abierta de un lucero y cuando enciende la vida, lumbre roja, cada día un sol.
Nadie más dice mi nombre letra a letra, apoderándose los labios de las curvas, los sonidos y la piel que esconde la sombra y los barrotes, prisionera ilusión desentrañada de tus manos regándome en secreto, como cardos silvestres del otoño.
Te escucho… aunque no puedo verte y se deshacen las horas, en mis tiempos de arena, cuando crecen las aguas de tormenta marina agigantando horizontes y cuando estrecho mis alas empapadas de bruma y pedacitos de vos.
Nadie más bebe y sangra mi nombre letra a letra, destilando los hilos transparentes, de la trama que desviste solitaria la sed y la codicia de un amor que orada entre murmullos, el tiempo, la razón y la distancia.
Te escucho… cuando laten mis venas, aunque apagues el aire, aunque selles tu boca
Te escucho… remover el río de mi nombre y naufragar en la orilla serpenteante, de tu voz
Aunque no digas nada nunca… más yo…
Te escucho
rojAmhieL Domingo, 23 de Octubre de 2005 01:19 Comentarios » Ir a formulario
Muy inspirado este poema,tiene figuras muy interesantes y sensibles. Bello. Marta.
Fecha: 24/10/2005 23:51.
http://boards3.melodysoft.com/app?ID=Shaharazad&msg=1565
Fecha: 25/10/2005 20:51. |
un viaje a la nadaDesde éste andén quiero cruzar, por las incógnitas de mapas destruidos.
Sentir la piel del sol en mil palabras desnudas y arar entre los surcos de una aurora boreal. Quiero ser, entre tus labios peregrinos, claras gotas de miel y hiel... rOjA-mheL TemasArchivos
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